Las desventuras de una piba tal que amó Francia antes de conocerla.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Buscando consuelo en el trabajo.

Día 2/ Tarde
Llego al trabajo más temprano que lo habitual. En lugar de llegar con ojeras hasta el piso hoy llegué media hora antes. Me pateo la pera así que le confieso a la recepcionista que estoy viviendo un calvario.
Sé que sueno exagerada. Pero así me siento: exageradamente desbordada.
Me dan la razón aunque también me hacen ver que está sólo en la ciudad y que vino hasta aquí para estar conmigo. Esto que me dicen me hace entrar en pánico.
Por MSN Leandro me pregunta cómo estoy y a los dos minutos estamos chusmeando por teléfono.
-Lo tuyo es como estar con un tipo de 80 años sólo por la plata- se adelanta a mis pensamientos.
-Ni más ni menos-
Tengo un cómplice más en esta desventura turística.
No puedo seguir la conversación. En la oficina está Gabriela Pagani pidiéndome que haga 200 llamados telefónicos. Acá sí que no exagero. Quedamos en seguir la conversación a la noche.
Busco asilo emocional en Irma y lo encuentro Parece mentira pero por primera vez siento que Irma me comprende y se pone las pilas para darme consejos. Le hago caso. Hoy mismo hablo con Pierre y le canto las 40 Al fin y al cabo no tengo por qué hacer algo que no quiero. Y el fantasma de Emi se hace presente entre los presentes.

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