Las desventuras de una piba tal que amó Francia antes de conocerla.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

La mudanza.

Día 1/ Mañana
Sé que no quiero estar acá y sin embargo ayer por la noche hice un bolso gigante para no volver a buscar nada.
Mi madre hace un comentario desde el poder que le da ser mi madre y tan sabia:
-¿Para qué llevás tantas cosas? En una semana estarás aquí de nuevo.
No es que mi madre sea colombiana es que con la llegada de Pierre a Bs.As. estamos practicando el neutro.
Despotricando porque la rata quiere irse en 239479754 colectivos desde Ramos Mejía a Belgrano y hacer 354654 viajes yendo y viniendo para buscar lo que no puede acarrear en uno solo.
-Esto es un quilombo Pierre, tomate un taxi y llevate todo de una. Yo me voy de acá al trabajo y te veo a la tarde.
-In english, please. No entiendo. ¿Quilombo?
-No hay palabras que puedan traducir lo que es esto: UN QUILOMBO, no seas hincha huevos- contesto con toda mi furia.
La mañana siguiente Pierre se levanta de la cama antes que yo y, mientras me baño, me apura para que le llame un taxi. Insiste en saber cuánto le va a costar.
Llamo, lo subo y lo despacho. Sí, como a un kilo de pan, lo despacho. Y respiro. Con Irma nos miramos y cantamos al unísono "por un minuto de paz...por un segundo de calma..." de Ale Lerner. Nos reímos y suspiramos.
Después de casi una semana de convivir con el francés llegué a compararlo con un hijo bobo. Hay que hablarle despacio para que entienda, remarcarle las cosas mil veces, caminar a su ritmo y bancarse que haga berrinche por todo lo que Bs.As. no se parece a París.

Día 1 / Tarde y Noche
En el trabajo decido que no quiero volver al departamento que alquiló. Simplemente no me interesa. Sufro de pensar que tendré que pasar allí un mes.
Por la noche me invitan a una fiesta. Encuentro la excusa perfecta. Invento horas extras en el trabajo y le pido a Pierre que me busque en Alem y Tucumán 20.30 hs "para ir a cenar y luego a Le Bar". Como damos mil vueltas antes de entrar al bar a la hora de regresar a casa sólo hago tiempo ordenando algunas cosas del bolso en el placardo (como lo llama Pierre).
Son 00.30 cuando, en pijamas, me tiro a dormir. Me quedo frita. Es que tuve un día de mierda en el trabajo.
Mientras se me cierran los ojos y me doy vuelta dándole la espalada (claro signo de SI, ME VOY A DORMIR) él aprovecha para darme esos besitos que me parecen horribles y melosos en mi hombro. No respondo. Y estoy dormida.

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