Las desventuras de una piba tal que amó Francia antes de conocerla.

jueves, 4 de diciembre de 2008

La mañana después de la mudanza.

Día 2/ Mañana
Me levanto 9.00 hs. Dormí fantástico pero al lado mío sigue estando Pierre, estirándome la trompa para que le de el "beso de los buenos días". Al mismo tiempo me pregunto ¿qué hago acá? y tengo ganas de salir corriendo. Le doy el beso rapidito y me voy a preparar la ropa antes del baño matutino.
Él hombre se levanta al mismo tiempo para prepararme el desayuno. En ese momento me doy cuenta que durmió en bolas y, aunque no me escuche, le digo asorada:
-¡Estás en bolas! Cambiate boludo, está la ventana abierta de par en par.
La ducha de ese departamento tiene 50 cm de lado y 5 grifos: 2 para la ducha (caliente y fría), 1 para la ducha en sí misma, para abrir y que caiga el agua y 2 para la canilla inferior. No entiendo quién pudo diseñar esa atrocidad.
Después de descifrar 'el enigma de las canillas' grito un poco porque me parece una mierda estar ahí adentro. Quisiera que venga Norman Bates a matarme a puñaladas pero espío detrás de la cortina y nada. No pasa nada. La vida sigue esperándome del otro lado de la puerta.
Cuando salgo de la ducha están sonando unos alaridos en francés como música de fondo. Hago que no escucho nada y enciendo el televisor para ver si todo funciona bien hoy, jueves 4 de diciembre.
-¿Necesitas el audio?- pregunta atrevidamente.
-Por supuesto. Quiero saber si todo está funcionando bien- Ya no me gasto en pensar la versión en inglés de las respsuestas.
-You're drinking TV-
-I work with news. I ougth to watch TV, read newspapers and listen the radios. I'm going now.
-Isn't too early?
-Maybe. Bye- pretendo terminar la cuestión allí. Por lo menos por esta mañana.
-Voy contigo hasta el subte. Ya verás, es muy cerca de aquí.
Mientras caminamos las eternas 3 cuadras que nos separan de Ministro Carranza varias veces intenta sostener mi mano mientras caminamos. Lo comprendo porque aún no sabe que detesto las nimiedades del romanticismo. Entonces fumo, me acomodo la cartera, busco las monedas, no sé, hago cosas con las manos esperando, en vano, que desista.
-Chau- saludo.
-Adiós. I love you- alcanza a decir mientras bajo las escaleras.

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