Hay un dicho que aprendí de los dibujos animados que dice "Si no puedes con ellos, únete". Y así fue. El fin de semana con Pierre no me quedó otra que unirme a su aventura de pasear por la ciudad y quejarse contstantemente por el calor y la mucha gente que hay en todos lados.
Me levanté tempranísimo y desayunamos juntos. Quise ir a la farmacia y me acompañó pues, según él, tenía que abastecerse de 'preservatifs'. Lo miré asorada como con ganas de decirle "¿para qué?".
Ya en Farmacity de Cabildo y Lacroze le aclaré que yo compraría lo que necesitaba pero que después vendría él, solito, a comprarse lo que considerara necesario. Ni quería pensar en la cara del cajero cobrándome los PRIME. O lo que es peor, venir con euros y querer amarrocar con alguna otra marca de segunda línea. Oh Dios.
Las desventuras de una piba tal que amó Francia antes de conocerla.
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