Día 2/Noche
Llegó la hora de volver a casa. Tenía ganas de inventar horas extras pero también tenía hambre y quería llenar la heladera.
Me encuentro con Pierre en la puerta del COTO de Av. Cabildo al 400. Hacemos las compras y, gentilmente, accedo a que compre lo que quiera.
-Yo pago- digo como si el hecho de pagar me sacara algo de la culpa que siento.
Después de perder, literalemente, una hora de mi vida haciendo las compras y la fila en la caja, encaramos para el departamento. Me siento Doña Rosa y me quiero matar. Aprovecho que no me entiende y canto Encontrar la salida de este gris laberinto sin pasión ni pecado ni locura ni incesto,tener en cada puerto un amante distinto, no gritar "¿qué he hecho yo para merecer esto?"
Prendo la TV en Amércia para distraerme con Mariana Fabianni mientras tomamos unos mates y él quiere mostrarme las fotos de un primo cincuentón que tiene en Ing. Maschwitz con el que almorzó hoy.
-Después las veo.
-Cuánto dura esta programa?
-Mil horas- contesto sin poder disimular mis ganas de irme a la mierda.
Aún así se interpone entre la TV y yo, sentado en una silla y mirándome fijo como un niño de dos años mira a su madre preguntándole "mami ¿cuando nos vamos?". Sólo falta que me tire de la falda para que le parta la notebook contra la pared.
-What's the problem with the TV show?
-I want to be ith you To spend time with you.
-Aren´t we togheter now? What do you mean with 'togheter'?- y omito decirle que me deje de romper las pelotas.
Cocino, me mira parado dese la puerta de la petite cocina. Intenta encender el horno y se raja la puteda más grande que jamás escuhé en mi vida. Por suerte está en francés pero lo triste es que lo acompaña con un alarido de albatro en celo que hizo volar los loros del zoológico.
Respiro profundo y le pido que intente luego.
Corro a hablar por teléfono con Lea. Lo llamo desde mi celular pero él me llama al dpto. en un minuto. Claro, no sabe que el teléfono está en la mesa de luz y que apenas atendí Pierre se recostó a mi lado acariciándome los pies. Sólo quiero que el aparato me saque de la matrix.
-Hasta pensé en drogarme. Creo que es la solución más inmediata.
-Sí, conseguite flor de piedra- me aconseja sabiaente Lenadro. Lástima que no tengo acceso directo a las drogas sino ya estaría con dos o tres lavajes de estómago.
Las desventuras de una piba tal que amó Francia antes de conocerla.
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